DIEGEP Nº 8340 EOS - ESCUELA SECUNDARIA

En particular, en el secundario el arte pedagógico consiste en el desarrollo armónico, integral e integrado de la facultad del juicio, teniendo en cuenta que éste tiene tres aspectos fundamentales: el juicio teórico (conocer las leyes que gobiernan el mundo, el conocer el por qué de los fenómenos), el juicio práctico (el hacer: oficios; el gozar el hacer: arte; el saber hacer, el saber cómo hacer, el saber cómo funcionan las cosas y el mundo) y el juicio anímico (el conocer-sentir-hacer el bien crucial para valorar las posibilidades del mundo y su transformación). Este aspecto es el gran desafío para la educación secundaria.

En el hacer, en la tarea de cada día de esta nueva etapa, se van plasmando y torneando las cualidades de cada uno y las del grupo: la de ser jóvenes activos, desafiantes -en las rebeldías necesarias- y creativos. Asimismo en la inclusión de la diversidad de individualidades que hace a la particularidad de cada grupo. El trabajo artístico acompaña este intenso proceso. En el arte se manifiestan las energías volitivas que deben unirse ahora naturalmente al pensar incipiente. Cualquier hecho artístico debe adquirir un perfil determinado. Debe ser una producción acabada y estética, debe ser una representación de la esencia de cada uno y de cada grupo debe ser la posibilidad de encontrarse con su identidad.

Dado lo expuesto anteriormente y como explicitamos en la fundamentación, nuestra propuesta se basa en la unidad pedagógica y como tal apunta a la formación humana, a un proceso que se completa una vez finalizada la escolaridad secundaria.

El sustento antropológico de nuestro proyecto educativo se basa, como ya hemos mencionado en la concepción ternaria del ser humano: cuerpo, alma y espíritu. En cada período evolutivo se desarrollan y profundizan las cualidades que hacen de éste un ser sensible, consciente y hacedor en el mundo. Mientras que el primer septenio correspondiente a la educación inicial se caracteriza por el “hacer”; los niños más pequeños piensan y sienten haciendo; el segundo septenio se caracteriza por el “sentir”; los niños que transitan la escuela primaria piensan y hacen sintiendo. En el tercer septenio, etapa evolutiva propia de la educación secundaria, el “pensar” rige todas las acciones y las emociones. Los jóvenes sienten y hacen pensando.

Desde esta perspectiva la educación secundaria deja de ser proyecto educativo a secas para convertirse en una verdadera necesidad para la formación humana.

Partiendo de estos pilares es imprescindible formar un equipo de trabajo integrado que permita en el hacer cotidiano acompañar a los jóvenes en el camino de la formación del juicio (teórico, práctico y anímico). Nuestra propuesta entonces, apunta al encuentro de docentes, padres y jóvenes que puedan trabajar juntos, establecer un orden social comunitario, donde las decisiones sean grupales y la autoridad compartida.

En primera instancia buscamos la formación de un equipo docente integrado, con capacitación continua que trabaje unido para elaborar proyectos interdisciplinarios y llevarlos a la práctica poniendo en el centro de la elección de estrategias didácticas y de la secuenciación pedagógica de los contenidos el desarrollo evolutivo y las necesidades de los jóvenes. Dar vida al curriculum escolar, vinculando las áreas logrando así que surja y fluya el interés auténtico de los jóvenes por el conocimiento.

Para favorecer el compromiso vital de los docentes con la tarea y con los jóvenes es preciso evitar el mosaico en la distribución horaria y el desfile de profesores “taxi” que despotencian el vínculo, el grado de compromiso y las interacciones creativas. Trabajando en verdaderos equipos interdisciplinarios y teniendo en cuenta la experiencia transitada en los niveles inferiores nuestra propuesta se organiza priorizando a los jóvenes y sus necesidades. Para ello distribuimos el horario de la siguiente manera:

ÉPOCAS DE TRABAJO INTERDISCIPLINARIO

Una época se centra en un eje temático desarrollado a lo largo de cuatro o cinco semanas, diariamente, en lapsos de dos horas, abarcando los diferentes espacios curriculares. Esta forma de trabajo intensivo y marcadamente rítmico favorece la concentración progresiva a lo largo de los días y la profundización conceptual, afectiva y volitiva en el tema de estudio.

El interés tiene en ese espacio sostenido un ambiente propicio para surgir, crecer, desarrollarse, llegar a sus últimas consecuencias, respetando los tiempos individuales de los jóvenes, permitiendo a los docentes encontrarse también con los suyos propios y los de sus colegas. La búsqueda de un arraigo profundo de los saberes que, recibidos en una forma viva, quedan enlazados de manera constitutiva en los estudiantes, creciendo y transformándose en adelante con ellos.

Para articular el trabajo intensivo y plenario de cada una de las épocas, los jóvenes deberán realizar investigaciones teóricas y prácticas respondiendo al planteo general e integrado de los contenidos planteados en el eje temático.

Esta forma de trabajo que se implementa con muy buen resultado en la escuela primaria, resulta muy adecuada también para el nivel secundario y adquiere relevancia adicional ya que permite una estructuración curricular similar a un plan de estudios universitario pues los cursos se dividen épocas, haciendo posible el trabajo profundo e intensivo de los diferentes contenidos y éstos muestran la integración correspondientes a todos los espacios curriculares.

Esta modalidad se presenta como especialmente valiosa ya que facilita:

  las asociaciones curriculares con los ejes temáticos

  la concentración y profundización de temas específicos

  la profundización en los diferentes ejes temáticos y los propios intereses

la vivencia de la interdisciplina y de la autoridad compartida del equipo docente

  la implementación de propuestas experimentales, creativas,

  la conjunción de distintos espacios curriculares en pos de un eje o proyecto integrador conservando la diversidad de funciones.

En conjunto, el tránsito por todas las épocas de cada año del nivel, garantiza el desarrollo y cumplimiento de todos los contenidos y espacios curriculares jurisdiccionales establecidos en la ley nacional de educación.

TALLERES Y ESPACIOS CURRICULARES INSTITUCIONALES

Llamamos así a los espacios rítmicos semanales que se mantienen todo el año. Tienen una frecuencia semanal de dos horas cada uno. Esta modalidad se conserva en aquellas áreas en que se realzan sus potencialidades específicas. Tanto en Inglés, como en Educación Física o Artes, es importante la continuidad a lo largo de todo el año, con pulsos semanales regulares.

PASANTÍAS Y AUTOGESTIÓN

Si todo el movimiento de la pedagogía en la adolescencia tiende a situar al joven en el mundo del que se ha distanciado al descubrir la interioridad, en estos espacios se procura que el puente hacia ese mundo se haga explícito y se convierta en tema. Para ello se gestionan diferentes lugares de trabajo. En los primeros años de la E.S dichos lugares serán dentro de la propia escuela tales como ayudantías en grados inferiores o materias especiales; mientras que en los últimos años serán fuera de ella. Los lugares seleccionados deberán ser espacios dentro del ámbito de conocimiento de la comunidad escolar, para asegurar el vínculo fluido entre los profesores y los responsables del lugar. A través de estas experiencias los jóvenes podrán vivenciar el trabajo regulado por parámetros de rigor propios de la tarea y no derivados de la autoridad pedagógica.

El objetivo común es abordar de manera vivencial el carácter social, económico, productivo de la actividad humana, la diversidad de modalidades participativas que las mismas ofrecen y la necesidad de construir canales de comunicación sólidos y dinámicos necesarios para la comprensión y el intercambio colectivo.

De manera simultánea, desde el inicio del nivel secundario alumnos y docentes asumimos en forma conjunta la responsabilidad del cuidado y mantenimiento de nuestro edificio, haciendo extensivo el compromiso con el espacio y el tiempo de formación más allá de lo estrictamente escolar. De esta manera se vivencia la importancia de todos los trabajos que confluyen en la escuela, calificando aportes diversos y complementariedades.

ESPACIOS DE ESTUDIO INTENSIVOS OPTATIVOS

Esta propuesta está planteada para años próximos dada la imposbilidad edilicia y horaria presentada en la actualidad. Sin embargo es un objetivo a corto plazo poder lograrlo ya que consideramos que esta propuesta es fundamental para la formación de los jóvenes.

Los espacios de estudio intensivos optativos tratan de una forma multigrupal, con grupos a cargo de docentes especiales, surgidos de la elección de los jóvenes. Estos espacios se piensan con el objetivo ofrecer la posibilidad a los jóvenes de cultivar aquello que sienten como sus inclinaciones propias o talentos, fortaleciendo a la vez el compromiso con el proceso de toma de decisiones y con la decisión tomada. En estos espacios, al asumir como propia una opción, se acepta y efectiviza el hecho de que hay otras posibilidades en las cuales no se participará y cuya construcción será responsabilidad y tarea de los demás.

PROYECTO MONOGRÁFICO O TESIS

Durante el curso del último año del secundario nuestro proyecto pedagógico espera consolidar en los jóvenes un grado avanzado de autonomía, de capacidad creadora y espíritu de iniciativa.

Con esa finalidad, se plantea la realización de un trabajo anual de Tesis. Para ello, con la ayuda de profesores tutores, deberán elegir un Proyecto (técnico, artístico, teórico, social o cultural) que logre entusiasmarlos lo suficiente como para sostener un año de trabajo y cuya ejecución se convierta en el sello de identidad de su graduación ya que deberán realizar la defensa pública del mismo frente a toda la comunidad educativa.

CRECIENDO - Nivel Inicial
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